Mármol Blanco Macael
Rojo Travertino
Caliza Moca Crema
Arenisca
Rocas
La piedra constituye uno de los materiales nobles que han marcado la historia de la escultura y arquitectura e igualmente su intervención ha sido vital en nuestra historia cultural.
Hay una gran diversidad de rocas, que se distinguen en su estructura y composición. Al escultor le interesa el componente mineral principal que determina el grado de dificultad para esculpir. Otros minerales de la piedra como componentes de menor cantidad le dan su color y estructura.
Como componentes minerales principales se distinguen el grupo de los silicatos y el de los carbonatos.
Silicatos
A los silicatos (cuarzos) pertenecen el granito y la arenisca, dos tipos de piedra muy diferentes, siendo ambos posibles materiales para la escultura.
Carbonatos
El segundo grupo de los carbonatos suelen ser las petrificaciones como el alabastro, la caliza, el mármol o el travertino, que son materiales muy idóneos para la escultura.
Formación
La formación de las piedras es el resultado de las continuas alteraciones en la corteza terrestre. Se diferencia tres grupos:
Rocas ígneas
La solidificación de la piedra se produce mediante enfriamiento con subida a la superficie. Los Granitos pertenecen a este grupo por enfriamiento muy lento en el interior de la tierra, mientras los basaltos se enfrían lentamente en la superficie. Son muy duros, sólidos y compactos y permiten un pulimento bueno.
Rocas sedimentarias
Proceso de erosión de minerales durante milenios con formación de una roca por reestructuración de las partículas minerales. A este grupo pertenecen la arenisca por descomposición de areniscas, calizas, y restos orgánicos de animales marinos, mientras que los alabastros y travertinos resultan procedentes de la precipitación química de sales. Estos tipos de piedra se usan con frecuencia en escultura. La arenisca no se puede pulir, mientras que la caliza y el alabastro así como el travertino se pican bien y toman brillo en la mayoría de los casos.
Rocas metamórficas
Las rocas igneas así como otras de tipo sedimentario o incluso metamorfico por calor y presión sufren procesos de metamorfismo y con ellos la caliza se transforma en mármol. Los mármoles son idóneos para esculpir, tienen estructura cristalina y se puede conseguir un pulimento muy brillante.