La piedra en la escultura
En el bloque se expresan las características de la piedra. Él me permite una mirada a su estructura interior y a su carácter.
Un principio de la elaboración de la piedra se manifiesta en mantener y apoyar su carácter. De este modo la fuerza de expresión de su concentración energética se despierta en una nueva forma, en una nueva vida.
Por ese motivo en el caso de las “piedras encontradas” (macizos encontrados en ríos, canteras, playas, etc.,) quito lo mínimo posible de cada pieza. Intento acercarme durante el proceso de trabajo a la forma definitiva de la escultura. La forma de la piedra misma es fuente de inspiración e influye en el proceso de la plasmación.
Otro caso son las piezas industrialmente cortadas. Tienen una forma cuadrada y presentan más bien un punto de partida neutral en el comienzo de una obra. En muchos casos existe un modelo o concepto formal y se elige la piedra según las necesidades. Del concepto de “quitar lo menos posible” he experimentado hasta “quitar lo más posible “de una roca y he llegado a los limites totales de la piedra: su fragilidad.
El camino de la elaboración conduce por su naturaleza de lo basto, paso a paso, a lo fino. La elección de la herramienta condiciona el desarrollo de cada trabajo en su apariencia final. Hay varias posibilidades de “mover” la forma en el proceso de trabajarla para que vaya tomando cuerpo.
Las herramientas de puro carácter manual como el martillo, los cinceles como diversos tipos de abrasivos (lima, papeles, etc.) todavía juegan un papel importante en la escultura. Por supuesto hay todo tipo de maquinaria para aligerar el mismo proceso de elaboración y además se abren nuevos caminos de acabados (estructuras en la superficie).
La naturaleza de la piedra, sin embargo, se descubre en su fondo en el contacto directo con el material: con el cincel conducido por la mano, con la lima que define las superficies. Es un acercamiento más lento y más consciente hacia la forma de la escultura que se siente en el resultado.
Mi forma de trabajar se basa en la combinación de herramientas manuales y eléctricas. La superficie de la piedra cambia según las diferentes huellas de las herramientas. La decisión de la formación de la superficie tiene para mí la misma importancia que cualquier otra decisión en el proceso de la creación de una escultura. El acabado apoya la forma y la naturaleza del material.
Durante la creación de cada obra me muevo en una red de muchas decisiones entretejidas y así cada vez el trabajo de una escultura significa una experiencia nueva.
En el sentido de Brancusi me gusta acariciar la piedra sin herirle "para despertar con cuidado la forma que duerme en su interior".